El viaducto Barranquilla Ciénaga, necesario para Colombia

 
Cuando llegamos a la salida de Barranquilla rumbo a Ciénaga y Santa Marta se nos alegra el corazón al pensar en sus sitios turísticos y culturales. Pero cuando tomamos la estrecha y peligrosa vía, se nos comprime el alma. Las casas de tablas y cartones, sumidas en el borde profundo de la carretera nos recuerdan que en 1956 cuando fue construida se obtenían 27 mil toneladas de pescado de la ciénaga. Veinte años después, esa producción no llegaba al cinco por ciento y hoy es mucho más exigua aún. Si no construimos una vía con uno o varios viaductos que permitan la comunicación de la ciénaga y el mar, la Ciénaga Grande y nuestra gente estarán perdidas para siempre.
 

 
Hemos querido despedir este informe, con la secretaria de Cultura del Magdalena para recordar que no solo la industria y el comercio requieren de esta comunicación terrestre apropiada. Nuestra riqueza cultural y su divulgación, de la cual el Magdalena tiene uno de sus principales crisoles, nuestra naturaleza y nuestros pescadores, de los cuales dependemos los habitantes de la ciudad, todos seremos seres privilegiados o victimas según la decisión que tomemos ahora con la construcción o no del viaducto.
 
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