A propósito del dia de la tierra…

  • “El 75% de la tierra está dañada, por las actividades humanas”

Solo un 25% de la superficie terrestre se ha salvado de la indolencia humana al servirse de la tierra, que por desgracia podri’a reducirse, en un futuro no lejano, en un 10%. Es el triste resultado de exaustivas y experimetales investigaciones relizadas por proyecciones de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES ) en Espana.

Las regiones que esta’n libres de este flagelo , son algunas de los polos , de los desiertos , y de bosques o selvas inhóspitas. Dicho infome fue aprobado por 129 pai’ses, miembros de la entidad.
“Los procesos más recientes de deforestación están produciéndose en las más ricas zonas en biodiversidad” segu’n los cienti’ficos .

En el informe se apunta que la expansión no sostenible de áreas dedicadas a la agricultura y a la ganadería constituye una de las principales causas del problema, que tiende a agravarse con la creciente demanda de alimentos y biocombustibles. Según los autores, el uso de pesticidas y fertilizantes se duplicaría en 2050
Un tercio de la deforestación global del bosque tropical ocurre en el Amazonas brasileño
“Esos productos químicos en exceso contaminan no solamente el suelo sino también los sistemas acuáticos, y terminan por afectar a las zonas costeras. Ya tenemos centenares de áreas muertas en zonas como el Golfo de México, y esto sucede debido a la forma de manejar la tierra. Por ende, ésta es también una cuestión de seguridad hídrica y de preservación de las costas”, dijo Robert Watson, presidente de la IPBES.
Otro factor importante que ha contribuido a la degradación de los ecosistemas, de acuerdo con los científicos de la IPBES, es el estilo de vida de alto consumo de los países desarrollados, como así también el consumo creciente que se ha registrado en los países en desarrollo.

El combate contra este problema, según sostienen, pasa necesariamente por la adopción de una dieta más sostenible, con menos productos de origen animal y una mayor preocupación con los métodos que se emplean en la producción de los alimentos y demás productos consumidos

“No estamos diciendo que la gente deje de comer carne, sino que se preocupe con el modo de producción de la misma. Y por encima de todo, hay que terminar con el desperdicio de comida. En la actualidad, entre el 35% y el 40% de lo que se produce en los países desarrollados no se aprovecha”, dijo Watson.

Para Montanarella, la degradación de la superficie terrestre constituye un problema que debe resolverse localmente, pero en un contexto global. A juicio de Scholes, los subsidios que les ofrecen los gobiernos a los productores rurales tienden a promover una expansión no sostenible de la producción, ya que les permiten correr más riesgos.
“Es posible incrementar la producción sin avanzar sobre áreas naturales y sin un uso excesivo de productos químicos. La intensificación abarca una gran parte de la respuesta, pero por medio de una mejora de las prácticas de manejo de la tierra, promoviendo el ciclo de nutrientes, por ejemplo”

Para Scholes, Brasil se encuentra en una posición favorable para afrontar estas cuestiones pues ha fortalecido en el transcurso de los últimos años su capacidad de realizar investigaciones científicas, y porque cuenta con expertos capaces de orientar soluciones.

“Existe un clamor político por el fin de la deforestación y de la destrucción de áreas inundables. Tenemos una oportunidad de empezar a hacer las cosas de una manera mejor. Hay espacio en el mercado para ello. La gente cuestionará cada vez más si los productos que compran provenientes de Brasil son buenos o malos [desde el punto de vista ambiental]”, dijo Scholes.
De acuerdo con el informe de la IPBES, los procesos de degradación de la tierra comprometen actualmente el bienestar de dos quintos de la humanidad: son 3.200 millones de personas. Ésta ha sido una de las principales causas de la migración humana, lo que a su vez está relacionado con la intensificación de conflictos entre los pueblos y el empobrecimiento de las poblaciones, a juicio de Watson.

“La degradación de la superficie terrestre nos está llevando hacia la sexta extinción masiva de especies”, advirtió Scholes.De acuerdo con el documento, los procesos de degradación contribuyen fuertemente con el cambio climático, tanto por las emisiones de gases de efecto invernadero resultantes del desmonte como por la liberación del carbono anteriormente almacenado en el suelo. Se liberaron 4.400 millones de toneladas de CO2 solamente entre los años 2000 y 2009, según la IPBES.
“Dada la importancia de la función de secuestro y almacenamiento de carbono por el suelo, la disminución y la reversión de los procesos de degradación de la tierra pueden aportar más de un tercio de las actividades de mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero necesarias hasta 2030 para mantener la elevación de la temperatura media de la Tierra por debajo de los 2 °C, tal como se lo propuso en el Acuerdo de París, aparte de incrementar la seguridad alimentaria e hídrica y morigerar los conflictos relacionados con las migraciones”, según científicos.

Según Scholes, la restauración de áreas agrícolas degradadas, por ejemplo, puede significar devolverle al suelo su calidad original, como así también la promoción de la integración de cultivos agrícolas, la cría de animales y la silvicultura.
Las iniciativas exitosas en áreas anegables abarcan el control de las fuentes contaminantes y la nueva inundación de áreas húmedas perjudicadas mediante el drenaje. Para las áreas urbanas, las opciones son la planificación espacial, el plantío de especies nativas, el desarrollo de “infraestructura verde” (parques y ríos), la rehabilitación de suelos contaminados y cubiertos (bajo asfalto, por ejemplo), el tratamiento de las aguas residuales y la restauración de canales fluviales.

Para los científicos, la solución de este problema requiere la integración de las agendas agrícola, forestal, energética, hídrica y de infraestructura y servicios. A su vez, esto demanda la implementación de políticas coordinadas entre los distintos ministerios, a los efectos de incentivar prácticas más sostenibles de producción y de consumo de commodities simultáneamente.
Los beneficios que se obtienen con la restauración de áreas degradadas exceden más de 10 veces el costo de estas iniciativas, de acuerdo con la IPBES.

“La implementación de las acciones adecuadas puede transformar la vida de millones de personas en el planeta. Sin embargo, cuanto más tardemos para actuar, más difícil y cara se volverá la reversión del problema”, afirmó Watson.

Tomado de NCGT Amazings