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…Y su efecto en el Caribe

Portada e investigación con base en @IA de @Microsoft

  • En 2026, la Costa Caribe atraviesa una fase de persistencia y transición del Fenómeno del Niño que alcanzó su mayor intensidad entre 2024 y 2025.

Aunque el evento cálido ha perdido fuerza, las anomalías de temperatura en el Pacífico central se mantienen alrededor de +0.8 °C, suficientes para sostener sequías residuales, altas temperaturas y déficit hídrico en Atlántico, Magdalena, Bolívar, Cesar y La Guajira.

  • Los embalses continúan en niveles bajos: el Guájaro, el San Rafael y el Tucurinca operan entre 45 % y 60 %, con evaporación acelerada y menor recarga por lluvias.

Las ciénagas —Ciénaga Grande, Mallorquín, Zapatosa— muestran fragmentación hídrica, aumento de salinidad y pérdida de conectividad con los ríos, afectando pesca, manglares y aves migratorias.

  • Los ríos como el Magdalena, el Cesar y el Ranchería mantienen caudales reducidos, con tramos críticos en época seca.

Los cultivos de arroz, maíz, yuca y frutales enfrentan estrés hídrico continuo: los rendimientos han caído entre 20 % y 40 %, y los costos de riego han aumentado por la necesidad de bombeo constante.

  • En zonas rurales, la baja humedad del suelo incrementa incendios de cobertura vegetal y deterioro de pastizales.

Las reservas de agua urbanas y rurales siguen bajo presión.

  • Santa Marta y Valledupar mantienen planes de contingencia, racionamientos sectorizados y campañas de ahorro.

Aunque el Niño está entrando en fase neutra, sus efectos persistirán hasta septiembre de 2026, dejando a la región en un estado de vulnerabilidad hídrica que exige monitoreo, adaptación y gestión comunitaria.🎨

  • El fenómeno irá hasta mediados del 2027.

Fin