Caribe

Name: en el campo elèctrico debemos ampliar el espectro de soluciones

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Pensando en el futuro eléctrico del país y del Caribe (I)

En abril de 1980 German Jaramillo Olano, siendo gerente de Interconexión Eléctrica S.A., ISA, lanzó una alerta de racionamiento en medio de una crisis desatada por la demora en los proyectos y la intensa sequía.
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Hubo cortes de energía de dramáticas proporciones, con racionamientos hasta de 12 horas diarias para el sector residencial y de 4 para las empresas. Las lluvias llegaron pero los racionamientos no cesaron, por el déficit en la infraestructura de generación del orden de los 500 megavatios.

Los gobiernos de Alfonso López Michelsen y de Belisario Betancur Cuartas se caracterizaron por las dificultades en esta materia. Mala planeación, elevado costo de proyectos y la ausencia de interconexión entre el interior y la Costa Caribe, presionaban la crisis eléctrica. Entre otros factores.

La administración de Virgilio Barco Vargas vivió una relativa calma en la materia, pero tal vez su peor error fue no haberle prestado la suficiente atención a Álvaro Ruiz Hernández, asesor del Ministerio de Minas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), quien presentó un estudio en 1988 que auguraba un nuevo racionamiento de energía. Y ocurrió lo peor.

Días después de iniciado el gobierno de Cesar Gaviria en 1990, el país se preguntaba qué hacer con el sector eléctrico. Abundaban informes y editoriales respecto de la realidad del sistema, que era muy crítica. Colombia sufrió otro apagón que costó varios miles de millones de dólares. Pero no aprendimos la lección.

El 12 de septiembre de 1990 el expresidente de Interconexión Eléctrica S.A., ISA, Germán Jaramillo Olano decía: “Pero además de El Niño, que aparece cada siete u ocho años causando intensas sequías, en el sector eléctrico los errores de planeación también se repiten cíclicamente”.

La discusión se centraba en planes de expansión que no contenían lo que se requería. La generación térmica es una historia llena de abandono y falta de mantenimiento, lo cual siempre provocó problemas en el suministro de energía al Caribe que dependía de esa producción. La antigua Corelca llegó a perder casi que la mitad de su capacidad de generación que era de 1.100 megavatios.

Era evidente que hacía falta reformar un esquema administrativo ineficiente y explorar un proceso de privatización de la generación de energía eléctrica, tomando como referencia los Estados Unidos que hace un cuarto de siglo ya tenía un 77 por ciento de esa actividad en manos de los particulares. En Colombia la carga burocrática y la ineficiencia eran muy costosas para el sector eléctrico.

La administración Gaviria Trujillo le puso el pecho a la brisa y asumió la transformación que giraba en torno de la privatización. Así llegamos a un esquema que ha evolucionado hasta la presente, pero no ha superado problemas de planeación que afectan la renovación de la matriz energética y permiten que el dominio del mercado siga bajo la tutela de los generadores hidráulicos.

Con antecedentes de drásticos racionamientos de energía eléctrica en los últimos 35 años, hoy tendríamos que haber adquirido la mayoría de edad en la prevención de las deficiencias y la planeación del sector, incluso en contra de los ciclos de El Niño. Pero no es así. Sin embargo, me alienta el hecho de que salimos airosos de la reciente amenaza y tanto el sector público como el privado, son conscientes de que hay innovar y cambiar el disco duro del sistema.
Es prioritario y de suma urgencia que Colombia reacomode su matriz energética a las exigencias del mercado en las regiones, se reduzca la dependencia de la generación hidráulica con carácter monopólico, se amplíe la base de producción con energías renovables o limpias, se aprovechen los compromisos en defensa del medio ambiente y se le garantice a los ciudadanos un servicio más estable y económico.

Por eso es importante pensar en el futuro del sector eléctrico colombiano, en las nuevas fuentes de producción, en resolver los problemas que afronta la Costa Caribe con su operador Electricaribe y ampliar el espectro de soluciones con base en análisis realistas, de cara a una opinión pública ávida de verdades y cumplimiento de anuncios. A ese tema nos referiremos en nuestra próxima columna. Por favor visite www.josedavidname.com o escríbame a jname@josename.com