95 años de la muerte de Ernesto Cortissoz, pionero en distintas disciplinas y actividades cívicas y comerciales, vía @TecnoglassSA la @_VentanaAlMundo

  • Por
  • JAIME CORTISSOZ CABRERA
  • Nieto menor de Ernesto Cortissoz

Barranquilla, Septiembre 25 del 2008

Cuando se escucha el nombre de Ernesto Cortissoz en Colombia, inmediatamente se relaciona con el Aeropuerto Internacional de Barranquilla, el cual fue bautizado en su honor por ser considerado el Pionero de la Aviación Comercial en Colombia y en toda América, debido a que fue el principal promotor, uno de los ocho socios fundadores, y primer presidente de la Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aéreos, Scadta, fundada el 5 de Diciembre de 1919 en Barranquilla. Esta audaz y novedosa empresa para la época, es la segunda más antigua del mundo que existe hoy en día, con el nombre de Avianca desde 1940, después de la empresa K.L.M. de Holanda, creada tres meses antes de la Scadta.

  • Esta fue la principal gesta de Ernesto Cortissoz Álvarez-Correa como hombre nacido en Barranquilla en 1884, de un hogar conformado por Jacob Cortissoz Jesurum-Pinto y Julia Álvarez-Correa, inmigrantes judíos sefarditas provenientes de Curazao, quienes le prodigaron una sobresaliente educación para la época cuando lo mandaron, con solamente 12 años de edad, a estudiar bachillerato a Alemania, y estudios superiores a Suiza, Inglaterra y Estados Unidos, adquiriendo el dominio de cuatro idiomas.

Al regresar a su ciudad natal, en 1904, después de ocho años de educación en el exterior, comenzó a trabajar para los negocios de la familia en Cortissoz y Cía. Se casó con la católica Esther Rodríguez González en el año de 1908, en un matrimonio mixto por ser Ernesto judío, y de esta unión vivieron cinco hijos: Enrique, Clara, Cecilia, Ernesto, y Fernando.

  • Los Cortissoz estaban ligados a múltiples actividades económicas, cívicas, y sociales en Barranquilla: el Banco Comercial de Barranquilla, la Compañía Colombiana de Transportes, la Compañía del Acueducto de Barranquilla, el Tranvía Urbano, el Teatro Emiliano y el Club Barranquilla (Jacob fue su primer presidente en 1882), entre otras; fueron socios fundadores de la Cervecería de Barranquilla (produce la cerveza Águila) en 1913, de la cual Ernesto fue su primer director delegado, y del Banco de Crédito Mercantil en 1914, con acciones en 17 empresas, siendo él su único gerente hasta su temprana muerte, a los 39 años, ocurrida el domingo 8 de Junio de 1924, en el trágico accidente aéreo del Hidroavión Junker “Tolima A-16”, cuando le estaba haciendo campaña cívica en el aire a la canalización de Bocas de Ceniza para la desembocadura del Río Magdalena, en una manifestación pública en el centro de la ciudad ante el ministro de Obras Publicas de Colombia. Cortissoz era en ese entonces miembro de la junta directiva de la Compañía de Bocas de Ceniza, y todavía Presidente de la Scadta.

Durante sus veinte años de vida productiva, Ernesto Cortissoz también dejó su nombre en otras actividades de liderazgo: en las deportivas, perteneciente a los equipos pioneros del futbol, en 1910, y del beisbol, en 1916, en Colombia, y de los primeros jugadores de golf, como miembro promotor del Country Club de Barranquilla, en 1924; en las políticas, cuando fue escogido como uno de los diez representantes del Departamento del Atlántico, que con los de Bolívar y del Magdalena crearon La Liga Costeña en 1919, para luchar por el desarrollo de la costa norte de Colombia ante el poder político central; en las espirituales, al alcanzar el más alto grado de la Masonería, el 33, destacándose su sensibilidad en ayudar a la gente más necesitada; y en las culturales, haciendo teatro y participando activamente en los carnavales, con sus carrosas y comparsas, presidiendo las fiestas de 1918 como presidente del Club Barranquilla, alta posición social que también ocupaba cuando murió en 1924, siguiendo los pasos de su padre Jacob Cortissoz, y que le siguió su hijo, el ex alcalde de Barranquilla, Ernesto Cortissoz Rodríguez, como presidente del Country Club, muchos años después. Aquí se dieron tres generaciones de servicio a la comunidad, como pocos casos se han dado en la historia de Barranquilla.

  • Ya para concluir sobre la fecunda vida de Ernesto Cortissoz, de la cual se han escrito muchas páginas de gloria, trascribimos un párrafo del editorial que le dedicó el periódico El Tiempo de Bogotá, el 9 de Junio de 1924, al día siguiente de su dolorosa muerte: “….Quizá en los últimos tiempos nadie había ocupado en Barranquilla una posición tan visible como el señor Cortissoz, que muere en plena juventud, y cuya desaparición es en aquella ciudadcausa de hondo y general pesar”.

Y para el recuerdo de las generaciones venideras, la ciudad le erigió a este caballero de carta cabal, junto con los otros cinco ocupantes alemanes que también murieron en el accidente, al año de su muerte, en 1925, un monumento: el Águila, en el Parque los Fundadores de la aviación, que dice: “COLOMBIA, AGRADECIDA A LOS HÉROES DE LA AVIACIÓN”.

(Fin)